El negocio de la Violencia de género

La ley integral de violencia de género, el gran chollo de oportunistas, trepas y sanguijuelas que han convertido la muerte en negocio. Inexplicablemente millones de personas han comprado, difundido y defendido con uñas y dientes una ley, que no solo ha demostrado ser completamente ineficaz para lo que se aprobó. Si no que ha servido de trampolín para charlatanes de medio pelo y vividores con un único propósito. Enriquecerse mientras ondean la bandera de la lucha. Una lucha que no irá con ellos si tu agresor es extranjero, otra mujer o eres homosexual. No les interesa, tu muerte y tu desgracia no les interesa. Solo sin con ella pueden sacar algún rédito político o económico.

Para poder mandar el mensaje y poder expresar mi reflexión como es debido, necesito enseñarte unos datos.

Esta es la gráfica de todas las muertes por violencia de género desde que se aprobó la ley hasta 2018.

Como se puede comprobar, salvo años puntuales, estos números tienden a estabilizarse y si bien es cierto que a partir de 2011 parece que el pico baja de manera considerable. También apreciamos que a partir de ese mismo año, de nuevo se estabiliza. Creo que quince años es suficiente tiempo de cortesía para exigir que una ley ofrezca resultados.

Sin embargo, si con la gráfica delante podemos asegurar que están descendiendo los feminicidios. ¿cómo puede ser que estemos viviendo este estado de alarma constante?, ¿cómo puede ser que según esta encuesta, para las mujeres jóvenes su mayor preocupación sea la violencia de género?

Resulta chocante por otra parte que, de las 100 causas de muerte entre la población femenina, con datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) en 2017, la violencia de género que se sitúa en el puesto 88. Esta sea la principal preocupación entre las jóvenes.

Resulta chocante como nos llevamos las manos a la cabeza cada vez que una mujer es asesinada por su pareja (solo varón nacional) pero no se hable de las 15.382 mujeres que fallecieron por una enfermedad cerebrovascular, o de las 14.037 que fallecieron por algún trastorno mental, o las 12.281 que fallecieron por alguna enfermedad del sistema respiratorio.

De hecho, resulta chocante que de las 210.287 mujeres que fallecieron en 2017, solo se hable de 51, los panfletos informativos llenen su espacio sobre la lacra que supone la muerte de esas 51 mujeres… Las otras 210.236 ni están, ni se las espera…

¿O quizá no es tan chocante?

Resulta paradójico que España siendo el quinto mejor país del mundo para nacer mujer, el tercer país de la Unión Europea con menor tasa de criminalidad y uno de los países con menos violencia de género sea un tema tan candente y solo haga falta una rápida visita por las redes sociales o los panfletos informativos de televisión, para tener la sensación de que España es ciudad sin ley. La Ciudad Juárez o el Harlem de Europa.

Resulta muy paradójico sabiendo todo lo anterior y que la tendencia en feminicidios está descendiendo con el tiempo, que a pesar de ello, las denuncias por malos tratos están ascendiendo desde 2015. Cuando esta, estaba disminuyendo como podemos comprobar en la siguiente gráfica.

Casualmente, 2015 fue un año clave en política. Podemos asaltaba los primeros escaños del congreso y se data en ese año el inicio de la cuarta ola del feminismo. La que trajo el mansplainning, el mansprading, la indignación por no servir la cerveza a las mujeres, la del “solo sí es sí”, las que incluyeron una mirada, un piropo o un simple toque en el brazo como agresión sexual. Como micromachismos. Toda una nueva tirada de comportamientos a denunciar.

Denuncias por las que el Gobierno de España recibe un montante equivalente a unos 6.000 euros por denuncia como explica Jose Luis Sariego en esta entrevista.

Más victimización = más miedo = más denuncias = Más dinero.

Actualmente, solo en Andalucía existen mas de 2.277 asociaciones y federaciones de mujeres, todas ellas regadas con 42 millones de euros. Millones que se repartieron de la siguiente manera, como desvela La Gaceta en este artículo.

  • 12.200.000 en gastos corrientes
  • 9.500.000 en sueldos
  • 8.500.000 a ayuntamientos para centros de información municipales
  • 3.000.000 para la potenciación del asociacionismo de mujeres
  • 1.600.000 a universidades para promover actuaciones en materia de género
  • 1.000.000 en bienes inmuebles
  • 900.000 sin un destino aclarado
  • 700.000 para atención a la prostitución y tráfico sexual
  • 200.000 para la atención integral a mujeres inmigrantes
  • 200.000 para la defensa de la igualdad
  • 140.000 a UGT y CCOO
  • 90.000 al Ayuntamiento de Sevilla para atención general
  • 39.468 para formación

Todo esto deja como resultado un total de 1.200.000 euros a la atención integral de mujeres víctimas de violencia de género (el 2,8% del total).

Y como desvela El Confidencial en este artículo, se desvió una partida de 1.440.000 euros, de los cuales 500.000 euros se usaron para comprar vehículos de la policía y el resto a la asistencia de víctimas de terrorismo.

Si a estas alturas sigues creyendo que tu muerte importa a las élites y no solo cuando el agresor es de piel blanca y caucásica. Échale un vistazo a este artículo y pregúntate por que el feminismo jamás se movilizó contra ninguna de estas “manadas”.

Tu muerte por violencia de género, genera dinero. Tu muerte por cualquier otro motivo, no.

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