De transfobia, gordofobia y estupideces fóbicas

Todo es fobia, todo. Todo aquello que rechaces, ya sea por prejuicios, interés o gustos personales, es fobia.

Sin importar los motivos por lo que lo haces, se te etiqueta y cataloga como “xfóbico”. Un rechazador por naturaleza, donde no entra ninguna excusa o razón que merezca ser escuchada o atendida.

Un servidor ya está hasta los pendientes colgantes de la corrección política, de los seres de luz y moralistas de Twitter que abren hilos, a sus veinticinco años y desde el sofá de la casa de papi y mami para señalar sin ningún pudor, con altanería y discurso paternalista (y sin conocerte de nada, por cierto) a todos aquellos que no compran su discurso. Un discurso vacío de argumentación, sin cimientos más allá de los sentimientos de victimización y opresión sufrida. Defecando en todos y cada uno de los estudios realizados durante siglos, corroborados siglos siguientes por compañeros de profesión, libres de cualquier sospecha de sesgo ideológico.

Un servidor ya sufre de urticaria con estos portadores de la verdad absoluta e incuestionable que determina que, si nunca tuviste una pareja trans, eres transfóbico, si rechazas al gordito de la clase, eres gordófobo y si no te gusta la tortilla de patata con cebolla, eres cebollofóbico.

No perdonen, ni soy transfóbico, ni gordófobo ni puñetas en vinagre. Soy un ser humano como cualquiera que pise este vasto terreno llamado España. Con mis defectos y mis virtudes, pero sobre todo, con mis gustos personales.

A estas alturas, hablar de todos los procesos que se generan dentro de cada ser humano en el trayecto para elegir a la persona con la que compartir tu vida, o la cama en una solitaria noche hasta las cejas de alcohol, es rematadamente estúpido, laborioso y una pérdida de tiempo.

Pero decirme a mí, o peor, asegurar que rechazo la compañía de una persona, persone o personx, o como cojones quiera usted llamarlo, únicamente por lo que tiene entre las piernas es de una chulería y egocentrismo de no caberle en la piel.

“Si te gusta la persona, no importa que sexo tiene”… Ojalá fuera tan fácil, pero al igual que un homosexual no busca la compañía femenina y la lesbiana no busca la compañía masculina, el heterosexual no busca la compañía de su mismo género. Es biología de primero, por eso no te enamoras de un perro, de una tostada de mantequilla o de un helicóptero de combate. Porque en el proceso de enamorarte necesitas que tu cerebro haga un click. Y ese click es tan extremadamente complejo, abstracto y difuso que ni siquiera nosotros mismos somos capaces de entenderlo, ni desenredar el ovillo que ahora tienes en el estómago.

Por eso a Juana le gustan los altos, a Paca con tatuajes, o a Pepe las rubias. Porque ese click es indescifrable. Por eso no consigues entender por que no te gusta ese amigo fiel que siempre ha estado a tu lado, por eso no consigues entender por que no te gusta esa chica que tanto está por ti. Porque una veces rechazas sin llegar a entender del todo el motivo y otras porque aquello que buscas y a lo que tú Y SOLO TÚ, das prioridad no está reflejado en esa persona.

Y en mi caso, es prioridad e imprescindible que la otra persona sea mujer. Y NO, NO ES UN SESGO, NO ES ODIO, NO ES RECHAZO A UN COLECTIVO. Es porque ese click jamás a saltado con un hombre. Por mi vida han pasado hombres encantadores, con los que me he reído, disfrutado de una buena película. Grandísimas personas, a algunos los llamo amigos, a otros colegas, a los menos conocidos. Todo depende del tiempo de exposición con el que he estado, de lo lejos que hayamos llegado abriendo pozos de mierda y de la intermitencia con la que nos vemos.

Pero eso, guste o no, es todo. Porque ese click jamás llegó, ni siquiera se acercó. ¡¡Puñetas!! no es tan difícil de entender. PORQUE SOY HETEROSEXUAL.

No rechazo al trans por el mero hecho de serlo, lo rechazo porque no cumple la primera norma insalvable para que ese interruptor se active.

Y en lugar de buscar mi sesgo en las palabras escritas aquí colocando todas ellas bajo la lupa morada, pregúntate por que estás haciendo exactamente lo mismo que se hacía con los homosexuales. Por que persigues un hombre de paja a quien culpar cuando yo decido libremente con quien compartir mi vida y mi cama. Y si yo acepto o rechazo es cosa mía y solo mía. Mis razones son mías y solo mías.

SOY HETERO Y NO PIENSO PEDIR PERDÓN.

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